Rodeado de jóvenes alumnos y todavía sorprendido por la dimensión del lago que ha sumergido el hueco de la mina de As Pontes, Tilman Latz se mueve por el pazo oleirense donde tiene su sede la fundación Juana de Vega. Los ingenieros y arquitectos que participan en el máster escuchan con interés los consejos de un especialista en la recuperación de espacios degradados que ya ha dejado huella en medio mundo.
-El proyecto de As Pontes se apoyó en experiencias alemanas que sin duda conoce. ¿Qué le ha parecido lo que ha visto en As Pontes?
-Hay varios detalles que hacen este proyecto distinto de los lagos que hay alrededor de Berlín. En Alemania, los suelos son muy arenosos. También hay diferencias en la topografía: allí los lagos están en espacios llanos, mientras que aquí existe un relieve muy importante. Pero la gran diferencia es que allí no llueve tanto como aquí. Lo que en As Pontes se ha conseguido en cuatro años, en Alemania habría consumido una generación.
-Ventajas de la pluviometría...
-Sí, es una ventaja. Como las arcillas blancas que aquí se han aplicado para sellar la mina. Por eso tienen una calidad del agua tan buena. En Alemania la situación es más complicada. Aquí disponen de un relieve muy aprovechable. Es un reto.
-¿Por dónde van entonces sus consejos?
-Lo primero es trabajar con visión de futuro. No se puede aplicar una solución que funcione en un año o dos. Es muy importante preservar el entorno y, aunque ahora se apliquen algunas medidas rígidas, en diez o quince años habrán tenido que ser suavizadas para que la gente del pueblo pueda llegar al lago con naturalidad.
-En Alemania, algunos de estos lagos se han convertido en complejos de ocio muy visitados. Aquí, sin embargo, el lago está relativamente cerca de playas maravillosas...
-Tenemos que pensar en positivo y mirar a las cosas que hacen único este lago. Son aguas dulces, más tranquilas que las del mar, con otras posibilidades.
-En cualquier caso, siempre quedará la central térmica, una imagen que se combina mal con el resto del entorno.
-Eso también hay que verlo en positivo. Es la propia central la que singulariza el lago y su presencia supone un reto mayor. Incluso esas enormes máquinas que deberían conservar. Todo eso habla de la historia del lugar. El propio pueblo de As Pontes es como es gracias a la central. Muchas veces rechazamos lo que no comprendemos. Lo que hay que pensar es qué puedo hacer para aprovechar la central. Hay múltiples recursos. No sé, realizar proyecciones sobre ella, pintarla... En la cuenca del Ruhr, las centrales siguen funcionando y la gente sigue viviendo cerca de ellas. Sí, es una ventaja.
-Así que ocultarla paisajísticamente no es una opción.
-En absoluto. Toda la zona, de la central a la escombrera, que está totalmente revegetada, tiene unas enormes potencialidades paisajísticas.
-¿Había visitado antes Galicia?
-Lamentablemente solo una vez. Estuve en Compostela.
-Seguramente nadie le habló del feísmo.
-[La conversación se desarrolla en inglés y el traductor tarda un rato en intentar explicar el concepto de feísmo]. Ya, ya. Bueno, es cierto que se ven algunos contrastes, pero es un problema que se da en todo el mundo. La solución es trabajar para que nuestro entorno sea un poco más bello.
Fuente: La Voz de Galicia