La Xunta inicia un largo proceso para poner en valor el mayor patrimonio del país
Si un turista fuera transportado con los ojos vendados de las llanuras del interior de Lugo al escarpado relieve de la Costa da Morte, a los cañones del Sil, o a las Cíes, bien podría pensar que ha cambiado varias veces de país, a cada cual más hermoso. Sin embargo, una segunda mirada un poco más afilada lo convencería de que, en cada sitio, sus habitantes han interactuado con ese paisaje con una notable falta de cariño. Con el fin de paliar una deriva que resta valor al que probablemente es uno de los mayores activos de Galicia, sus condiciones naturales y su paisaje, la Xunta ha puesto en marcha una estrategia con una notable carga didáctica y un desarrollo temporal amplio.
El primer paso ha sido catalogar el paisaje gallego, una tarea que ha sido coordinada por el catedrático de la USC Augusto Pérez Alberti y que ha concluido con una separación de doce grandes áreas basadas en coincidencias topográficas, climáticas y relacionadas con el uso que se ha hecho del suelo. El mapa presenta una gran mancha en el interior que forman las áreas de Galicia Central y las chairas lucenses. El arco costero está dividido en seis áreas, mientras que las otras cinco las completan las dos zonas de montaña oriental, el suroeste de la provincia de Ourense y la franja vertical que marca las riberas del Sil y del Miño desde Valdeorras a O Ribeiro.
Cincuenta catálogos
En una sola de estas doce áreas, en cualquiera de ellas, conviven paisajes muy distintos, de manera que el trabajo de catalogación se subdivide en cincuenta comarcas, sobre las que se está elaborando un catálogo detallado con un diagnóstico y unas líneas posibles de actuación. El primero en ver la luz será el de Deza. La consellería pretende que el catálogo sea expuesto, conocido y debatido por los agentes sociales de esa comarca y que ese trabajo desemboque en un documento con una posible trasposición a la normativa urbanística, medioambiental o la que correspondiera. «La idea de esta estrategia no es crear una normativa con un régimen sancionador, sino implicar a la sociedad en la defensa y el cuidado del paisaje. No queremos que sea una cuestión de sanciones sino de convicciones», explica un portavoz de la consellería.
El proceso, que se presentó esta misma semana, tiene un desarrollo previsto hasta el 2016. A lo largo de estos cinco años, los cincuenta catálogos irán siendo presentados y discutidos comarca a comarca, a la vez que está previsto complementar esta estrategia con campañas de divulgación con las que la Xunta pretende que aumente la sensibilización social sobre la gestión, la protección y la conservación del paisaje. En ese sentido, durante los próximos meses serán publicados también una guía de estudios de impacto e integración paisajística y un manual de buenas prácticas que sean accesibles al público en general.
Fuente: La voz de Galicia